viernes, 27 de noviembre de 2009

Pierre loti en Estambul

      Nacido en 1850, Pierre Loti sintió desde muy joven una pasión  irresistible por los lejanos países exóticos, y tal vez por eso se hizo oficial de marina. En Tahití adopta el nombre de flor tropical con el que se le conoce; su nombre verdadero era Julián Viaud.
      En 1876 llega a Estambul por un destino militar y allí encuentra un  país para su alma errante. Loti callejea, frecuenta los cafés, vagabundea por la ciudad y la noche, es mundano y tiene éxito con las mujeres, estudia turco. Se disfraza y fotografía vestido de forma extravagante; manda dibujos, escribe pequeñas crónicas para la prensa parisina.
     Un día  tropezará con  dos  grandes ojos verdes que desde una  enrejada ventana lo miran. Así describirá  su primer encuentro con la  joven circasiana Aziyadé, una de las cuatro esposas de un mercader; con la que mantendrá una historia de amor que levemente modificada constituirá sus novelas turcas. En  À Stambul avec Pierre Loti”, escribe Faruk  Ersöz que las ventanas de las casas turcas de la época eran opacas, las mujeres tapaban su cara, era imposible ver si desde ellas nos ven o no nos ven. La  ley religiosa anterior a Attaturk condenaba el adulterio con  la pena de muerte; y no digamos si se cometía con un infiel. El menor indico incitaría a  los vecinos, dirigidos por un imán, a asaltar la casa sospechosa para sorprender a la pareja en flagrante delito. Dentro de una homosexualidad juvenil no exclusiva , pudo ser algún amor masculino el que inspiró el apasionado relato de Loti.        
    Pasados muchos años, Loti  ya es escritor de gran éxito y popularidad, y es requerido para un importante destino en la embajada francesa en Estambul. Surgirá entonces un inesperado desenlace, un resucitar de Aziyadé de la mano de tres jóvenes amigas, una periodista francesa y dos hermanas turcas, que deciden tenderle una muy compleja trampa inspirada en sus propios libros.
    Una cuidadosa puesta en escena vence sus iniciales sospechas, y convence a Loti de que la periodista es una mujer casada que arde en amor por conocerlo. Se concierta una primera cita y luego otras muchas, un muy complejo sistema de comunicación que funciona para risa de las tres amigas, que deciden continuar la historia un poco más. Ahora pretenden que escriba un best-seller con información de primera mano desde dentro de la poligamia y el harem. Una novela si cabe de más éxito que las  anteriores. Es así que  Loti escribirá “Les Desenchantées”.
   En el final del guión la enamorada protagonista se muere. La relación epistolar se interrumpe , hasta que las dos hermanas turcas escapan  de sus harenes a Francia, donde Lotí les ayudó en lo que pudo. Solo a su muerte, Marie Amèlie, la periodista francesa, publicará un libro donde revelará el engaño. ”Le secret des desenchanteés”, firmado con el seudónimo de Marc Hélys.    
  

miércoles, 18 de noviembre de 2009

La astucia de Belisario


2009

 
       Formidable  la belleza de la mezquita de Córdoba, construida antes del primer románico; pero es preciso constatar  la mayor antigüedad de Santa Sofía  de Constantinopla , construida en tiempos de  Justiniano, por Isidoro de Mileto y Antemio de Tralles.  Diez siglos después del Partenón se construye Santa Sofía, su cúpula de gran tamaño y luminosidad, su apariencia de ingravidez: solo se apoya  en  cuatro puntos que  sujetan una serie de medias cúpulas sobre pilares.
       Cuando en el año 527 Justiniano es nombrado emperador del Imperio Romano de Oriente, el occidente y el centro de Europa han caído en poder de los bárbaros.  El Imperio de Oriente está también amenazado: Los bárbaros penetran por el Danubio, llegan hasta Grecia por el Adriático. En el frente interno hay luchas intestinas entre los verdes y los azules, facciones rivales del hipódromo. Violentas controversias religiosas.
    Pero Oriente habla y escribe  griego, se conserva aún la cultura greco-latina; el Conde Belisario, el general romano-bizantino que reconquista Rávena y Cartago, que entra en Roma, tendrá un secretario culto, el griego-sirio Procopio de Cesarea. Sus escritos sobre las  campañas militares y la vida privada de Belisario, son fuente para la novela sobre él  escrita por Robert Graves.
   En ella hay un narrador, Eugenio el Eunuco, un servidor personal de Antonina, la mujer de Belisario; que a los seis años fue vendido como esclavo a un mercader sirio, llamado Barak, que traficaba con reliquias cristianas falsas. Un verano, Barak se dirige a Constantinopla con la idea de  vender a unos monjes  el  diván donde Jesús se había reclinado en la última cena.  Había fraguado un documento  del patriarca de Alejandría que presentaba como certificado de autenticidad. Descubierto el engaño Barak, que no deseaba que le azotaran y mutilaran como prescribía la ley, huyó;  y Eugenio pasó a ser propiedad de un auriga del Hipódromo, el padre de Antonina, que lo regaló a su hija.
   El relato empieza cuando Belisario tiene siete años, y su madre lo manda a estudiar a Adrianápolis, la actual Edirne.  El joven es acompañado por un muchacho armenio de su misma edad; por Paleólogo su preceptor griego; y por dos  esclavos tracios.  En el viaje, consiente  Paleólogo que los jóvenes vayan de caza y el grupo llegará con una liebre a la fonda que regenta sola una mujer que no sabe cocinar. El maestro Paleólogo, y los esclavos se procuran el vino, se prestan a la cocina. En la larga preparación de la caza diserta Paleólogo sobre la astucia de Ulises.
 Cuando la comida está a punto llega una tropa de matones armados acaudillada por el terrateniente Juan de Capadocia; secuestradores de un aterrorizado recaudador, Simón el Burgués. Con engaño  y traición los atacan, los atan. Se van a comer su liebre.
   De forma impecable, Belisario desarrolla un plan que tiene éxito. Ahí nace el general que reorganizará el ejército romano-bizantino.
   Los matones atan al maestro, al niño armenio que es muy corpulento y a  los esclavos, pero liberan A Belisario que se ofrece para ayudar en la cocina. El niño les da de comer, logra emborracharlos. Arroja  pimienta a los ojos de los  cíclopes; desata a sus compañeros ya prevenidos. Rápidamente dan vuelta a la situación. Han perdido la liebre, pero al día siguiente entregarán  a la justicia a Juan de Capadocia y sus esbirros.